Dos choques casi simultáneos.

La tranquilidad habitual del amanecer en el barrio porteño de Caballito se vio alterada el jueves 26 de octubre por una serie de incidentes viales que llamaron la atención de vecinos y medios de comunicación. En un lapso de pocos minutos y a apenas una cuadra y media de distancia, se produjeron dos choques que, si bien no dejaron heridos de gravedad, provocaron importantes daños materiales e involucraron tanto a particulares como a un móvil de la Policía de la Ciudad.

El primer siniestro se registró alrededor de las 5.40 de la madrugada en la calle Doctor Juan Felipe Aranguren al 600, casi en la intersección con la avenida Honorio Pueyrredón. Un hombre que conducía una camioneta Hyundai Santa Fe gris se quedó dormido al volante y embistió a tres autos que se encontraban estacionados. Las imágenes difundidas por el canal TN muestran con claridad la violencia del impacto: uno de los vehículos, un Volkswagen blanco, terminó apoyado sobre uno de sus costados, con una rueda arrancada de su eje trasero, lo que da cuenta de la alta velocidad con la que circulaba el conductor al momento del choque.

Una vecina, en diálogo con C5N, relató que el estruendo del impacto la despertó de inmediato. “Escuché un ruido fuerte, como si algo se hubiera caído o chocado, y luego a dos personas gritándose. Uno decía ‘te cruzaste’, pero no entendía bien lo que pasaba”, comentó. Según los reportes, no hubo personas heridas en este incidente, aunque los daños a los vehículos fueron considerables.

Casi en simultáneo, a tan solo una cuadra y media del primer choque, se produjo otro episodio en avenida Avellaneda al 700, casi en la esquina con calle Neuquén. En este caso, el protagonista fue un patrullero de la Comisaría Vecinal 6A de la Policía de la Ciudad. El móvil, un Peugeot 408, era conducido por un efectivo policial que, según su propio testimonio, perdió el control del vehículo cuando el sistema de dirección se bloqueó de forma repentina mientras manejaba a baja velocidad. Incapaz de maniobrar, el patrullero terminó impactando contra dos autos estacionados.

Entre los vehículos afectados se encontraba un Ford T modelo 1925, un auto de colección propiedad del dueño de una reconocida barbería del barrio. La destrucción del vehículo generó consternación en la zona, no solo por su valor económico, sino también por su significado simbólico como pieza histórica y objeto de pasión para su dueño. El policía sufrió molestias en el brazo y el cuello producto del impacto, aunque no requirió hospitalización.

Los dos episodios ocurrieron con minutos de diferencia y en un radio de escasos metros, lo que generó un importante despliegue de móviles de tránsito, efectivos de seguridad y medios periodísticos. La coincidencia temporal y espacial de los accidentes llamó la atención y alimentó las especulaciones en redes sociales, donde varios usuarios compartieron fotos y videos de los vehículos siniestrados, expresando sorpresa y preocupación por la situación.

 

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