Ferro venció a Obras por 75 a 69 y se consagró campeón de la Liga Femenina 2026, reafirmando un proyecto deportivo que domina el básquet femenino argentino.

Con autoridad colectiva y una estructura consolidada, Ferro venció a Obras por 75 a 69 y se consagró campeón de la Liga Femenina 2026. Además, Florencia Fernández fue elegida como la MVP de las finales y marcó un nuevo récord en la competencia.
En un gimnasio atravesado por la tensión y la expectativa, Ferro Carril Oeste volvió a escribir una página dorada para el básquet femenino argentino. El conjunto de Caballito derrotó a Obras Basket por 75 a 69 en el tercer juego de la serie final y se quedó con el título de la Liga Femenina 2026, consolidando un ciclo que ya se transformó en referencia dentro de la competencia nacional.
No fue una final sencilla ni un desenlace cómodo. El partido se construyó desde la incertidumbre, con dos equipos que durante largos pasajes intercambiaron golpes sin permitir que el marcador se rompiera definitivamente. La sensación era la de un duelo sostenido sobre el filo: cada ofensiva parecía importante y cada error podía modificar el rumbo de la noche.
Ferro llegó a la definición respaldado por una estructura aceitada, una identidad de juego consolidada y la experiencia reciente de haber conquistado el Apertura 2024 y la Liga Femenina 2025. Pero del otro lado apareció un Obras intenso, dispuesto a discutir cada pelota y a sostener la ilusión hasta el cierre.
Desde el salto inicial, la paridad marcó el ritmo del encuentro. El conjunto verdolaga apostó a la circulación, al juego colectivo y a la paciencia para encontrar espacios. Obras, en cambio, respondió desde la energía y las resoluciones individuales. El cruce de estilos derivó en un partido físico, cerrado y de detalles mínimos.
En ese escenario, Ferro encontró una de sus principales fortalezas: el reparto del protagonismo. El campeón no dependió de una sola jugadora para sostener la ofensiva, sino que distribuyó el goleo y las responsabilidades. Abril Romagnoli y Lucila Sampietro aportaron 14 puntos cada una, mientras que Josefina Rivera sumó 12 y Giuliana Baccarelli cerró su planilla con 11.
La segunda mitad endureció todavía más el trámite. Obras elevó la intensidad defensiva y encontró respuestas en las manos de Florencia Chagas y Candela Gentinetta. Chagas, especialmente, tuvo una actuación sobresaliente y terminó como la máxima anotadora de la noche con 30 puntos, sosteniendo a su equipo dentro de la pelea hasta los últimos minutos.
Sin embargo, cuando el partido ingresó en la zona caliente, Ferro mostró una templanza propia de los equipos acostumbrados a disputar estas instancias. Eligió mejor sus ofensivas, administró los tiempos con claridad y golpeó en momentos decisivos. Allí apareció la madurez de un plantel que logró sostener una estructura competitiva a lo largo de las últimas temporadas y que volvió a responder bajo presión.
La consagración no sólo significó un nuevo trofeo para las vitrinas verdolagas. También confirmó el peso específico que Ferro construyó dentro de la Liga Femenina. El equipo de Caballito logró instalar una continuidad poco habitual en el deporte argentino y empieza a delinear una etapa marcada por la regularidad y el protagonismo.
Dentro de esa construcción colectiva, hubo además un reconocimiento individual que terminó de coronar la serie. Florencia Fernández fue elegida como la Jugadora Más Valiosa de las finales gracias a su impacto en los tres encuentros decisivos.
Florencia Fernández, MVP de las finales: “El premio refleja el trabajo colectivo y el esfuerzo que hicimos durante toda la temporada”.
La interna cerró la serie con promedios de 12,6 puntos, 10,3 rebotes y 19,6 de valoración, números que reflejan su influencia constante en ambos costados de la cancha.
El premio también tuvo un valor histórico: Fernández se convirtió en la primera jugadora en obtener el MVP de las finales en tres oportunidades, una marca que la posiciona dentro de un grupo selecto de figuras de la competencia. Su rendimiento volvió a ser determinante para un Ferro que encontró en ella una pieza de equilibrio, presencia física y liderazgo silencioso.
Mientras el reloj consumía los últimos segundos y las jugadoras comenzaban a abrazarse en medio de la celebración, el título empezó a tomar dimensión. Ferro no sólo ganó una final. Ratificó un proyecto deportivo, sostuvo una hegemonía reciente y volvió a colocar su nombre en lo más alto del básquet femenino argentino.
Foto: AdC.
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