La esquina icónica de Caballito cambia para siempre.

En el corazón de Caballito, uno de los cruces más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires está a punto de transformarse. La intersección de Acoyte y Rivadavia, símbolo del pulso porteño y punto de paso obligado para miles de personas cada día, será intervenida en el marco de un ambicioso plan de modernización del transporte urbano. El cambio principal: Acoyte pasará a ser una avenida de mano única en sentido norte.
Este giro en la circulación no es un hecho aislado, sino que forma parte del Plan Integral de Movilidad 2025 anunciado por el Gobierno porteño. La modificación responde a la implementación del TramBus, un nuevo sistema de transporte público que fusiona lo mejor del tranvía —trazado definido, eficiencia, mayor capacidad— con la flexibilidad y versatilidad del colectivo. El primer ramal de este sistema, denominado T1, unirá la Costanera, a la altura del Aeroparque, con el Centro de Trasbordo Sáenz, en el sur de la ciudad, atravesando barrios clave como Palermo, Villa Crespo, Almagro, Parque Chacabuco, Boedo, Parque Patricios, Nueva Pompeya y, por supuesto, Caballito.
Cambia Acoyte, cambia Caballito
La transformación de Acoyte, que pasará a tener un único sentido de circulación hacia el norte, tendrá un impacto inmediato en la dinámica urbana del barrio. La esquina de Acoyte y Rivadavia, tradicional núcleo de comercios, paradas de colectivo y conexión con la línea A de subte, será reconfigurada para permitir el paso fluido del TramBus y ordenar el flujo vehicular.
El ministro de Infraestructura de la Ciudad, Pablo Bereciartua, detalló que “el TramBus será una innovadora forma de moverse por la ciudad que combina lo mejor del tranvía y el colectivo”, y subrayó que el objetivo central es reducir los tiempos de viaje, mejorar la frecuencia y avanzar hacia un modelo de transporte más sustentable. En ese sentido, el plan contempla también la incorporación progresiva de colectivos eléctricos y el desarrollo de la línea F de subte, que busca mejorar la conexión entre los barrios del sur y el centro porteño.
Un nuevo paradigma urbano
El rediseño del tránsito en Caballito es apenas una pieza de una transformación mucho mayor. El Plan Integral de Movilidad busca alinear a Buenos Aires con los estándares de las principales ciudades del mundo, donde el transporte público, la eficiencia energética y la experiencia del usuario se ubican en el centro de la planificación.
Con este nuevo esquema, el Gobierno de la Ciudad apunta a priorizar el transporte colectivo frente al uso del auto particular, descomprimir las zonas más congestionadas y reducir significativamente la huella de carbono del sistema urbano de movilidad.
Sin embargo, como todo cambio estructural, la medida requerirá un período de adaptación. Comercios, vecinos, peatones y automovilistas deberán reorganizar sus rutinas y recorridos. La emblemática esquina de Acoyte y Rivadavia —durante décadas un símbolo inmutable del paisaje porteño— comienza ahora una nueva etapa, donde lo tradicional convive con lo moderno, en busca de una ciudad más ágil, equitativa y sostenible.
Con el TramBus, la línea F y los colectivos eléctricos, Buenos Aires avanza hacia una movilidad urbana del siglo XXI. Y Caballito, con su nueva fisonomía, se convierte en el epicentro de esa transformación.
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