Con más de 1,3 millones de visitantes y una programación atravesada por homenajes, recitales y figuras internacionales, la 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires volvió a convertir a La Rural en uno de los principales puntos de encuentro culturales de la región.

Durante casi tres semanas, los pabellones de La Rural estuvieron atravesados por escenas que ya forman parte del paisaje habitual de la Feria del Libro: lectores recorriendo stands cargados de bolsas, adolescentes esperando durante horas una firma y salas completas para escuchar entrevistas, presentaciones o debates. 

La edición número 50 cerró con más de 1.340.000 visitantes, un crecimiento del 8% respecto de 2025, y confirmó la vigencia de un evento que, medio siglo después de su creación, sigue convocando públicos diversos.

La Feria ocupó 50 mil metros cuadrados de exposición y reunió a 480 expositores, 380 stands y más de 1.500 sellos editoriales. Pero más allá de las cifras, esta edición tuvo un carácter especial marcado por el aniversario y por una serie de propuestas pensadas para revisar la historia del evento y ampliar sus formatos tradicionales.

Uno de los espacios que sintetizó esa búsqueda fue el Pabellón 8, dedicado especialmente a celebrar los 50 años de la Feria. Allí se desplegaron archivos, recorridos interactivos y experiencias inmersivas que repasaron distintos momentos de la historia cultural argentina vinculada al libro y la lectura.

También, hubo un lugar destacado para el homenaje a Jorge Luis Borges, al cumplirse cuatro décadas de su muerte. La muestra “Borges Nacional y Universal” y un laberinto interactivo se convirtieron en dos de las propuestas más concurridas por el público.

La programación cultural buscó además sumar nuevos lenguajes y ampliar el perfil habitual de la Feria. Por primera vez, la denominada “Pista Central” (una carpa de 1.800 metros cuadrados instalada dentro del predio) funcionó como escenario de recitales y actividades en vivo. Allí se realizaron eventos como la Noche de La Mega y el Festival Futurock, que aportaron un clima diferente al clásico recorrido entre libros y editoriales.

A su vez, el acto inaugural estuvo encabezado por las escritoras Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Almada, quienes participaron de un diálogo que puso el foco en la diversidad de voces de la narrativa contemporánea argentina.

Entre las visitas más destacadas estuvieron los premios Nobel de Literatura J. M. Coetzee y Mo Yan, quienes compartieron agenda con autores y personalidades como Arturo Pérez-Reverte, Felipe Pigna, Gabriel Rolón, Eduardo Sacheri, Claudia Piñeiro y María O’Donnell.

Las firmas volvieron a ser uno de los grandes atractivos de la Feria. Las colas más extensas se registraron en actividades de autores como Alice Kellen, Inma Rubiales, Pamela Stupia y Felipe Pigna, en jornadas donde convivieron lectores jóvenes, seguidores históricos y visitantes ocasionales.

La agenda cultural incluyó más de 700 actividades en salas, además de talleres, narraciones orales, debates y propuestas organizadas por editoriales y espacios especiales. En paralelo, la Feria continuó fortaleciendo su presencia digital mediante transmisiones en streaming y actividades en redes sociales.

Con el cierre de esta edición histórica, la Fundación El Libro ya confirmó las fechas de la próxima convocatoria. La 51° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se realizará entre el 29 de abril y el 17 de mayo de 2027 en el predio de La Rural y tendrá a España como País Invitado de Honor.

Foto: Feria del Libro.

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