En el Museo Perlotti.

El próximo sábado 11 de noviembre a las 18 h., el Museo de Esculturas Luis Perlotti dará inicio a un nuevo ciclo de charlas que explora la relación entre arte monumental y espacio público. Esta primera edición estará dedicada al Monumento a la Identidad Nacional, obra del artista visual Darío Julio Klehr, quien será también el encargado de brindar la disertación inaugural. La actividad se realiza en el marco de la muestra Perlotti Monumental y forma parte del proyecto Mapeo de Monumentos, auspiciado por el Programa Mecenazgo del Ministerio de Cultura porteño.
La propuesta del museo busca abrir un espacio de reflexión sobre el modo en que los monumentos dialogan con el paisaje, la historia y la comunidad. En ese sentido, la elección del Monumento a la Identidad Nacional como punto de partida no es casual: se trata de una obra profundamente simbólica, que pone en escena una narrativa visual sobre el origen, la diversidad y la construcción social del país.
“La obra nace desde una premisa clara: representar a la Argentina a través de su territorio, su historia y sus habitantes. Fue importante pensar cómo esa representación podía integrarse armónicamente con el entorno, y también cómo podía sostenerse en el tiempo, ser perdurable”, explica Klehr, director actual del Museo Perlotti. En esa línea, la ubicación del monumento no fue azarosa. Se encuentra en San Andrés de Giles, un punto neurálgico de la cultura criolla, a tan solo 500 metros de la estancia Yancamil y del Museo del Recado, institución de relevancia internacional por su acervo vinculado a las tradiciones rurales.
“El contexto tiene un valor fundamental”, sostiene el artista. “San Andrés de Giles es una localidad donde la cría de caballos criollos es parte de la identidad, y donde se realizan ferias, festivales folclóricos y actividades que convocan tanto a la comunidad local como a visitantes de otras provincias e incluso de otros países. La obra debía integrarse con ese espíritu, dialogar con esas prácticas, no imponerse como algo ajeno sino fundirse con el paisaje cultural”.
En cuanto a la composición escultórica, Klehr explica que la obra se construyó a partir de cinco figuras claves: el originario Ranquel, el inmigrante, el conquistador, el caballo criollo y el gaucho. “No se trata de personajes individuales, sino de símbolos colectivos, de arquetipos que hablan de lo que somos como nación. El originario remite a las raíces ancestrales; el inmigrante, a la llegada de quienes buscaron un futuro en estas tierras; el conquistador, a la violencia fundacional de nuestra historia; el caballo criollo, a la fuerza y resistencia del trabajo rural; y el gaucho, como figura que sintetiza muchas de esas tensiones: libertad, territorio, pertenencia”.
La charla del sábado promete ser no solo una presentación de la obra, sino una invitación a pensar en los monumentos como construcciones activas de la identidad colectiva. En tiempos donde muchas de estas piezas son discutidas, resignificadas o directamente retiradas del espacio público, la iniciativa del Museo Perlotti plantea un abordaje desde el diálogo y la contextualización, invitando a recuperar la potencia simbólica del arte cuando se encuentra con el territorio.
![]()