El Hospital de Oncología María Curie incorporó un equipo PET-CT que permitirá realizar estudios de alta complejidad en el sistema público porteño y apunta a reducir los tiempos de espera para pacientes que necesitan diagnósticos y controles oncológicos.

En el marco de Octubre Rosa, el mes dedicado a la concientización sobre el cáncer de mama, el Hospital de Oncología María Curie, ubicado en el barrio de Caballito, sumó una nueva herramienta para fortalecer la atención de los pacientes: un equipo de Tomografía por Emisión de Positrones combinada con Tomografía Computada (PET-CT). La incorporación representa un avance en la capacidad de diagnóstico por imágenes del sistema público de salud de la Ciudad de Buenos Aires y busca agilizar el acceso a estudios de alta complejidad.
La instalación se llevó adelante en el subsuelo del establecimiento que se encuentra en la avenida Patricias Argentinas 150, mediante una obra que requirió una inversión superior a los $1384 millones. Los trabajos incluyeron la adecuación del espacio y la creación de un servicio integral diseñado para responder a las necesidades técnicas, operativas y de seguridad que exige el funcionamiento de esta tecnología.
Uno de los principales objetivos de la incorporación es reducir los tiempos que deben esperar los pacientes para acceder a estos estudios. Hasta ahora, la prestación se realizaba mediante servicios tercerizados y la demora para conseguir un turno rondaba el mes. La disponibilidad del equipamiento dentro del hospital permitirá acortar esos plazos y facilitar el acceso a una herramienta que resulta relevante para definir diagnósticos y orientar tratamientos.
En oncología, contar con información precisa en el momento adecuado puede ser determinante para establecer los pasos siguientes en la atención. Por eso, la incorporación no se limita a sumar tecnología, sino que también apunta a mejorar los tiempos de respuesta y la capacidad de seguimiento de las personas que atraviesan una enfermedad.
El PET-CT integra dos técnicas de diagnóstico por imágenes en un mismo equipo. Por un lado, la tomografía por emisión de positrones (PET) permite obtener información sobre la actividad metabólica de los tejidos a partir de la administración de un radiofármaco. Por otro, la tomografía computada (CT) aporta imágenes anatómicas detalladas que ayudan a localizar y caracterizar las zonas examinadas.
La combinación de ambas fuentes de información permite observar tanto determinados procesos biológicos como las estructuras del organismo en las que se producen. Esta integración contribuye a mejorar la precisión de la evaluación médica y ofrece herramientas para estudiar distintas enfermedades, determinar su extensión y analizar su evolución.
De acuerdo con los datos incluidos en la presentación del nuevo servicio, alrededor del 80% de las indicaciones de PET-CT corresponde a estudios oncológicos. Entre sus aplicaciones se encuentran la evaluación de tumores, la determinación de la extensión de la enfermedad y el seguimiento de la respuesta de los pacientes a los tratamientos.
El estudio también puede utilizarse en otras áreas de la medicina. Entre ellas figuran determinadas patologías cardiológicas, afecciones del sistema nervioso central y cuadros infecciosos complejos. En el ámbito neurológico, por ejemplo, puede aportar información para investigar ciertos cuadros de demencia o situaciones relacionadas con alteraciones isquémicas. En el caso de algunas infecciones, puede contribuir a la evaluación de pacientes con fiebre de origen desconocido.
La indicación de este tipo de procedimiento depende de la situación clínica y de la evaluación del equipo médico. Su incorporación amplía, de esta manera, las posibilidades diagnósticas disponibles para distintas especialidades, aunque su principal campo de aplicación continúa siendo la atención oncológica.
La puesta en marcha del PET-CT estuvo acompañada por la construcción de un sector específico dentro del hospital. El nuevo servicio cuenta con admisión y sala de espera propias, sala de examen, sala de comando y sala técnica, además de un consultorio para entrevistas y una sala destinada a la inyección del radiofármaco.
El área también dispone de un sanitario adaptado para pacientes que recibieron la sustancia utilizada en el estudio, boxes individuales de reposo y un espacio equipado con camilla. A estas instalaciones se suman una sala de informes, dependencias para la jefatura y el personal, y sectores de apoyo para el funcionamiento cotidiano.
Foto: GCBA.
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