El pasado 5 de mayo se llevó adelante la colocación de la baldosa por la memoria de Martín Pereira Pérez en la Avenida Rivadavia al 5100, a la altura del Shopping Caballito. Pérez fue trabajador delegado del Hogar Obrero y aún continúa detenido desaparecido por el terrorismo de estado. 

Oriundo de la ciudad de Mar del Plata provincia de Buenos Aires, Martín Pereira Pérez se había mudado a Buenos Aires en 1972 para estudiar historia. Un tiempo más tarde consiguió un trabajo en el Hogar Obrero como cadete donde fue ascendiendo. Terminó como delegado de sección. 

Allí, comenzó fuertemente su militancia sindical. Se supo que a fines del 74, lo empezaron a perseguir grupos paramilitares y en 1975 la Triple A. Luego militó en Montoneros.

Martín, fue detenido desaparecido en el barrio de Villa Crespo el 7 de abril de 1977. Tenía 23 años.

Silvia Saladino, integrante de Caballito x La Memoria estuvo presente en el emotivo acto y en diálogo con este medio digital expresó, “Nora Pereira, quien fuera amiga de Martín, se acercó a Caballito x la Memoria para que pudiéramos hacer una baldosa en su memoria. Se eligió colocarla ahí, en esa esquina, porque allí funcionó el edificio del Hogar Obrero”

Por otro lado detalló, “a la baldosa la hicimos en el “Atlético”, otro centro clandestino ubicado en Paseo Colón debajo de la autopista, Ciudad de Buenos Aires. Fue ahí, el último lugar donde se lo vio con vida a Martín. Cuando la hicimos estuvo presente su hermano Gonzalo que vive en Córdoba”.

“La placa fue conservada en la Secretaría de Derechos Humanos de Avellaneda y este año decidimos ponerla a pesar de la incertidumbre política y también pensando de que pueda ser vandalizada. Creemos que es importante visibilizar a los compañeros detenidos desaparecidos con sus sueños, su militancia y deseos para un mundo mejor”, dijo.

Caballito x la Memoria es una organización que recuerda nombres e historias como acto político contra el olvido. “Dejamos huellas en la ciudad y construimos memoria colectiva”, dicen en su Instagram. 

Al mismo tiempo, este colectivo se desprende de los colectivos “Barrios por la memoria” y “Baldosas por la memoria”. A través de las baldosas se señalan en la vía pública los lugares donde vivieron, estudiaron, o trabajaron las personas desaparecidas dejando una marca o una huella de su paso por la vida. 

El homenaje contó con la presencia de Nora Pereira amiga de Martín, Luis Rivadeneida, delegado y amigo del trabajo, Claudio Yacoy Secretario de DDHH Municipio de Avellaneda, y Guillermo Bianchi poeta quien leyó uno de sus poemas.

Además estuvieron, integrantes de Suteba, del PJ Caballito como Manuel Saralegui y Nora Benenti, el comunero de Unión por la Patria Mariano Cuyeu, Paula Topasso de APDH Nacional, las “Susurradoras” de la Biblioteca del Puente de Caballito, y vecinas y vecinos del barrio. 

Por último, Caballito Urbano accedió a los audios que envió Gonzalo, el hermano de Martín Pereira, quien no pudo estar presente en la jornada. Los mismos, con un profundo sentir, generaron un momento de emoción y también de alegría ya que de alguna manera sirvieron para traer la semblanza del homenajeado. A continuación compartimos algunos de ellos. 

“Hola amigos, estamos aquí para recordar a Martín, y lograr que esa memoria perdure. Para mí recordarlo, es recordar principalmente al hermano más que al militante. Al hermano que falta, y ahí nos metemos en el terreno de los si hubiera. También falta el compinche, el confidente, el interlocutor, el referente, el testigo, a veces el antagonista. Y seguimos en los hubiera, falta el adulto maduro, los amigos que pudieron haber venido, los sobrinos, nietos, familia, tal vez. Vuelve a colarse la militancia. No son 30 mil, son muchos más los que faltan. También menos, nosotros somos menos sin ellos”, recordó.

Y sobre la baldosa reflexionó, “Esta baldosa no deja de ser de alguna manera una lápida. Una lápida sin cuerpo, sin embargo. Porque fue denegado por décadas y ahora encuentra alguna manera de expresarse. Un cierre de una vida singular. Recuerdo, de niños jugábamos con frases heroicas sacadas de Sandokán, de Julio Verne, o Dumas, que me sorprendió escuchar repetidas según el testimonio de una niñera de Ernesto Guevara, “si hay justicia es que estamos en pie de guerra”, o “todos nacemos y morimos iguales”. Esa identificación es claramente de época. Era el espíritu guevarista que tenía Martín. Una aspiración a un mundo más justo, en contraposición a lo que vivimos hoy: una anestesia ante la injusticia y la inequidad como si eso fuera el orden natural de las cosas”

 

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