A solo 25 días de la orden judicial que frenó la obra por contaminación sonora, se reactivaron las tareas en la avenida Honorio Pueyrredón. Así, el proyecto del parque lineal avanza pese al rechazo vecinal.

Pese a una resolución judicial vigente que exige la suspensión de los trabajos debido a que la obra generaba ruidos por encima de los niveles permitidos, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires retomó esta semana la construcción del Parque Lineal sobre la avenida Honorio Pueyrredón.
La medida se concreta apenas 25 días después de que el juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario, Víctor Trionfetti, dispusiera nuevamente la paralización de la obra debido a la contaminación sonora generada por la maquinaria.
Los trabajos se reactivaron con el aval de una resolución emitida por la Agencia de Protección Ambiental (APRA), que autoriza «de forma excepcional» la continuidad del proyecto.
El argumento principal esgrimido por el organismo fue la “imposibilidad técnica” de mantener los niveles de ruido dentro de los límites establecidos por la Ley 1540, que regula la contaminación acústica en la Ciudad de Buenos Aires.
La reanudación de las tareas reavivó la controversia que rodea a esta obra urbana desde su anuncio, a fines de 2021. El plan contempla el cierre parcial de la avenida Honorio Pueyrredón para convertir una de sus manos en un parque lineal de ocho cuadras de extensión, con zonas verdes, mobiliario urbano y ciclovías.
Sin embargo, lejos de generar consenso, el proyecto encontró una fuerte resistencia vecinal, tanto por sus implicancias ambientales como por el impacto que tendría sobre el tránsito vehicular.
Los vecinos y vecinas de la zona ya presentaron diferentes acciones legales para frenar la obra, las cuales fueron acogidas favorablemente en tres oportunidades por el juez Trionfetti.
En el fallo más reciente, Trionfetti calificó el accionar del Gobierno porteño como un “claro menosprecio por la cuestión ambiental y la calidad de vida de los vecinos” y ordenó detener las tareas hasta que se cumpliera con las normativas de protección acústica.
Aunque la empresa a cargo había instalado un vallado sonoro en un intento de reducir la propagación del ruido, las mediciones posteriores demostraron que los decibeles seguían superando lo establecido por la ley. Pese a estas observaciones, la APRA avaló la continuidad del proyecto y la polémica continúa.
Foto: GCBA.
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