Tras las dificultades que se presentaron en las PASO y el fallo de la jueza María Servini, el Gobierno porteño confirmó que abandonará el sistema de Boleta Única Electrónica para las elecciones generales.

Tras las múltiples irregularidades registradas durante las elecciones primarias del 13 de agosto y en medio de fuertes críticas por parte del fuero federal, la Ciudad de Buenos Aires confirmó que no utilizará el sistema de Boleta Única Electrónica (BUE) en las elecciones generales de octubre. 

La decisión fue tomada luego de que la jueza federal con competencia electoral, María Servini, anulara el acuerdo suscripto entre la Justicia Nacional Electoral y el Tribunal Electoral porteño para el uso de urnas electrónicas.

“El Instituto de Gestión Electoral de la Ciudad (IGE), considera que la Boleta Única Electrónica es un instrumento válido y ha mostrado sobrados beneficios en las elecciones PASO del 13 de agosto, pero luego de la decisión de la Justicia se encuentra abocado junto a las autoridades judiciales al diseño de un nuevo sistema”, informaron oficialmente desde el organismo porteño.

Al mismo tiempo, aseguraron que se está evaluando un modelo alternativo que garantice mayor agilidad y transparencia en el proceso electoral. Una de las posibilidades que se encuentra en análisis es la utilización de boletas de papel, con urnas diferenciadas para cargos locales y nacionales, separadas mediante biombos de cartón.

En su fallo, la jueza Servini dejó en claro su descontento con la implementación de la boleta electrónica durante las PASO, al señalar que “resulta preocupante el grado de improvisación con el que se han manejado tanto la empresa contratada para la provisión e instalación de las máquinas de votación, como el propio Instituto de Gestión Electoral de la Ciudad de Buenos Aires, evidenciando una impericia nunca antes vista en la organización y ejecución de un proceso electoral”.

Según la magistrada, esta situación derivó en demoras considerables y alteró el normal desarrollo del acto comicial, particularmente en algunos establecimientos donde las fallas fueron más severas.

En aquel domingo de elecciones, Servini dispuso extender el horario de votación hasta las 19.30 en siete escuelas de la Ciudad donde se registraron las mayores demoras. A través de un informe elevado el mismo día del sufragio, advirtió sobre la existencia de urnas electrónicas que no habían llegado a tiempo, otras con problemas técnicos, y muchas que carecían del kit necesario para su puesta en funcionamiento.

Pese a este escenario, desde el Instituto de Gestión Electoral porteño defendieron la BUE, aunque reconocieron que la implementación conjunta de dos sistemas de votación (el tradicional con boleta de papel para cargos nacionales y la electrónica para cargos locales) generó dificultades adicionales. 

En cuanto a las fallas técnicas reportadas, detallaron que se registraron inconvenientes en 251 máquinas electrónicas, de las cuales 166 fueron reparadas en el momento y otras 85 debieron ser reemplazadas. Este número representa menos del 2% del total de las más de 14 mil máquinas utilizadas durante la jornada.

Foto: GCBA.

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