Abastecia a la Costa Atlántica.

Una investigación de la Justicia Federal permitió desbaratar en menos de cinco meses una organización dedicada a la comercialización de drogas sintéticas y estupefacientes que operaba entre la Ciudad de Buenos Aires y la Costa Atlántica. El dato más llamativo: el principal proveedor manejaba el negocio desde un lujoso departamento del barrio de Caballito.
El caso se inició a partir de una denuncia anónima que derivó en una pesquisa encabezada por el fiscal Hércules Giffi. A lo largo de la investigación, los agentes reconstruyeron el funcionamiento de una estructura aceitada que distribuía drogas en Mar del Plata y Villa Gesell, con ramificaciones logísticas y financieras bien definidas.
Según la causa, el líder de la organización residía en Caballito, desde donde abastecía a un emisario que viajaba regularmente hacia la Costa Atlántica para distribuir la mercancía. En Mar del Plata, una célula compuesta por al menos seis personas se encargaba de la comercialización, mientras que otro integrante operaba en Villa Gesell.
Los investigadores lograron acceder a mensajes en los que los implicados detallaban zonas de cobertura en Mar del Plata, incluyendo avenidas clave y sectores céntricos y costeros. En paralelo, el análisis de las comunicaciones y movimientos financieros permitió detectar un flujo constante de dinero a través de billeteras virtuales.
Uno de los datos que fortaleció la causa fue el registro de ingresos por más de 21 millones de pesos en la cuenta de una mujer vinculada a la organización, con transferencias fragmentadas y reiteradas. Parte de esos fondos estaba destinado al proveedor radicado en Caballito.
Con las pruebas reunidas, el juez federal Santiago Inchausti ordenó una serie de allanamientos en distintos puntos de Mar del Plata —incluyendo domicilios en los barrios Cardiel, French, Mármol, Berutti y Aragón— y en el departamento del principal sospechoso en Caballito.
El operativo permitió secuestrar más de dos kilos de cocaína, un kilo de tusi, 800 gramos de metanfetamina, 995 pastillas de éxtasis, marihuana, hongos alucinógenos y ketamina. El valor total de la droga incautada fue estimado en unos 135 millones de pesos, aunque los investigadores proyectan que el volumen de negocio podría haber superado ampliamente esa cifra.
En uno de los domicilios también se encontró un arma de fuego, mientras que en otro funcionaba una plantación de cannabis. Sin embargo, en el departamento del proveedor en Caballito no se hallaron drogas, sino elementos de fraccionamiento, como bolsas herméticas utilizadas para el almacenamiento.
En total, ocho personas fueron detenidas y permanecen bajo prisión preventiva por 90 días, mientras la causa continúa abierta y no se descartan nuevos procedimientos. Las identidades de los implicados se mantienen en reserva.
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