Se manifiestan por salarios dignos.

Una escena de angustia, organización y compromiso se vivió esta semana en el barrio de Caballito, donde docentes, estudiantes y familias del Instituto Social Militar Dámaso Centeno realizaron un “abrazo simbólico” al colegio en reclamo de mejores condiciones salariales. La medida, que contó con amplio acompañamiento de la comunidad educativa, es una más en una larga lista de protestas iniciadas en 2024 y que aún no reciben respuestas concretas por parte del Ministerio de Defensa de la Nación, del cual depende la institución.
“Ya hicimos como 15 paros desde el año pasado y no tenemos respuesta. Creemos que hay una cuestión política más que económica, porque la plata está, pero si nos dan la equiparación implicaría un aumento que saldría en los medios como si fuera del 100 por ciento, y eso les complica las paritarias”, señaló Alan Ojeda, delegado docente.
La diferencia salarial que denuncian es contundente: mientras un docente ingresante en el Dámaso Centeno cobra alrededor de $350.000 por cargo, el mismo puesto en una escuela pública porteña supera los $700.000. Esta brecha ha desencadenado una ola de renuncias que pone en jaque el derecho a la educación de más de 1.000 alumnos que asisten al establecimiento. Según informaron desde el colegio, en lo que va del 2025 ya renunciaron 50 docentes sobre una planta de 193.
Una crisis que impacta en las aulas
“La crisis es grave, hay un mal clima institucional que se traslada a los chicos y a las familias. Lo que empezó como una crisis salarial ya se transformó en una crisis educativa”, expresó un docente de secundaria con más de veinte años en la institución, también exalumno. La preocupación crece entre padres y madres, que temen por la continuidad pedagógica y el deterioro de la calidad educativa.
No es la primera vez que la comunidad del Dámaso Centeno recurre a estas acciones. El “abrazo” realizado esta semana fue el tercero del año y el segundo en menos de dos meses. Pese a la visibilidad creciente del conflicto, las respuestas oficiales siguen siendo evasivas. Desde el Gobierno nacional afirman que “el problema es estructural” y aseguran estar “analizando” la situación entre varios ministerios, sin definir plazos ni compromisos concretos.
Particularidades de una institución única
El Dámaso Centeno no es una escuela más. Fundado a fines del siglo XIX para dar contención a huérfanos de militares tras la Guerra del Paraguay, hoy funciona como una escuela pública de gestión estatal, aunque con características únicas. Depende directamente del Ministerio de Defensa y sus docentes son considerados empleados estatales, por fuera de los estatutos docentes provinciales o de la Ciudad.
Esta situación, según los gremios, es parte del problema: no están protegidos por las mismas normativas ni acceden a los mismos aumentos. La cuota que abonan mensualmente las familias (en junio fue de $178.000 en secundaria y $150.000 en primaria) no se destina al funcionamiento directo del colegio ni al pago de salarios, sino que ingresa al Tesoro nacional.
Las decisiones clave, como el nombramiento del director (hoy a cargo de un coronel en actividad) y del jefe de finanzas, también dependen del Ejército, aunque la institución no imparte formación militar como los liceos.
Un reclamo con historia
No es la primera vez que el Dámaso atraviesa una situación de este tipo. En 2018, durante la gestión de Oscar Aguad en Defensa, se vivió una crisis similar que fue resuelta temporalmente mediante la actualización del índice base para calcular los sueldos. Pero el desfasaje volvió a instalarse y, según docentes y gremios como ATE, hoy la situación es aún más grave.
“El Estado no puede desentenderse del salario docente. Si no garantizan condiciones dignas, están abandonando el derecho a la educación”, remarcan desde el colectivo docente.
Un llamado urgente
La comunidad educativa exige que el ministro de Defensa, Luis Petri, intervenga con urgencia y disponga una solución inmediata. Entre las propuestas que circulan, se plantea tanto la corrección del índice salarial como, a largo plazo, la inclusión de los docentes del Dámaso en los estatutos de las jurisdicciones educativas para garantizar condiciones más equitativas.
Mientras tanto, las clases siguen afectadas por paros, licencias y renuncias, y la incertidumbre se apodera de quienes sostienen diariamente la vida escolar.
Con más de un siglo de historia, y egresados ilustres como Charly García, Nito Mestre y la actual vicepresidenta Victoria Villarruel, el Dámaso Centeno enfrenta hoy un presente complejo.
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