Sus amigos piden restituir a su esposo como heredero.

Horas después de que se conociera la noticia de que el encargado del edificio donde vivía Beatriz Sarlo se presentó como heredero en el proceso sucesorio, un grupo de amigos cercanos a la intelectual emitió un comunicado en el que expresan su preocupación por el destino de sus bienes y piden que la Justicia actúe con urgencia.

En el texto, figuras del ámbito académico y cultural como Sylvia Saítta, Adrián Gorelik, Hugo Vezzetti, Eduardo Stupía, Adriana Amante, David Oubiña y Ada Solari solicitaron al juez Carlos Hugo Goggi (Juzgado Civil N.º 91) que reponga como heredero a Alberto Sato, esposo legal de Sarlo desde 1966, de quien nunca se divorció, aunque hacía décadas estaban separados de hecho. Según expresan, Sato fue excluido de la sucesión a pedido del abogado de Melanio Alberto Meza López, portero del edificio ubicado en Hidalgo 140, Caballito.

Los firmantes subrayan que, pese a la distancia, la relación entre Sarlo y Sato nunca se interrumpió y que incluso en los últimos tiempos, cuando la salud de la escritora comenzó a deteriorarse, él viajó desde el exterior en varias oportunidades para acompañarla. Además, remarcan que Sato no busca beneficios personales, sino crear una fundación para preservar el archivo y la biblioteca de Sarlo, tal como era su voluntad. Parte de ese material ya fue resguardado por sus amistades en el CeDInCi (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas).

La disputa judicial cobró mayor gravedad este fin de semana, cuando una influencer británica residente en Buenos Aires denunció en redes sociales —aunque luego eliminó la publicación— que vio en venta, en una disquería local, parte de la colección de vinilos de Sarlo y del cineasta Rafael Filippelli, su última pareja, fallecido en 2023. Ante esta situación, los amigos de la escritora temen que el portero, quien posee las llaves del departamento, esté vendiendo objetos de valor pertenecientes a la intelectual.

En el comunicado, se exige al juez que ordene un inventario urgente de los bienes en el departamento de Caballito y que se restrinja el acceso a Meza López. También ponen en duda la validez del documento con el que este último se presentó como heredero, ya que se trataría de una nota informal donde Sarlo lo habría dejado “a cargo” del inmueble y de su gata, lo que el portero intenta hacer valer como un testamento.

“El resultado de todo ello —afirman— es que, como ha informado el diario LA NACION, en los últimos días apareció en venta la valiosa colección de discos de Beatriz y Rafael, lo que indica que Meza López estaría disponiendo del contenido del departamento con fines mercantiles”.

Los firmantes concluyen su mensaje con un llamado a la Justicia: “Todavía confiamos en que la Cámara revea la decisión del juez y reponga a Sato como heredero. Creemos que es la única solución para garantizar adecuadamente el cuidado del legado de una de las mayores intelectuales argentinas”.

La situación permanece en tensión y, de no resolverse pronto, el legado de Beatriz Sarlo podría quedar vacante, quedando en manos del Estado porteño a través de la Procuración General. Mientras tanto, el debate sobre quién debe custodiar su herencia intelectual y material sigue abierto.

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