Las asambleas vecinales de la Interbarrial Buenos Aires (IBBA) protestaron frente a la Legislatura porteña de la calle Perú 160. Fue para “para denunciar las consecuencias de la aplicación del nuevo Código Urbanístico en la Ciudad de Buenos Aires”.

El objetivo de la “Interbarrial” que nuclea de a diversas organizaciones vecinales de muchos de los barrios porteños frente a la legislatura porteña fue exigirle al oficialismo político que declare la emergencia urbanística ambiental.
Las organizaciones ambientales argumentan que esta emergencia es provocada por la crecida inmobiliaria y sus consecuencias vienen a alterar de la morfología urbana de la ciudad y las identidades de los barrios.
Desde La Red Interbarrial Buenos Aires se dio lectura a un documento y entre sus objetivos se destacó:
“La suspensión inmediata del otorgamiento de permisos de demolición, de obra nueva que superen los nueve metros de altura o invadan el pulmón de manzana y de certificados urbanísticos” y solicitar “medidas extraordinarias, urgentes y transitorias, que impidan que la nueva normativa llegue tarde, resultado absolutamente ineficaz”.
Por otro lado, se expuso, “Este Código y sus excepciones están destruyendo la calidad de vida de vecinas y vecinos y la fisonomía de la ciudad, al tiempo que fomentan: El aumento exponencial del volumen constructivo, las alturas y el avance sobre los pulmones de manzana, las líneas de frente y de retiro. El estallido de la explotación comercial, la saturación de usos del suelo y los servicios. El avance sobre los espacios verdes y la pérdida del arbolado urbano”.
Además, el contenido del comunicado de la organización se destacó que, “La destrucción del patrimonio histórico y arquitectónico de los barrios. Las organizaciones vecinales de más de 20 barrios de la Ciudad de Buenos Aires nos declaramos en estado de emergencia urbanística ambiental y exigimos la suspensión inmediata del otorgamiento de Permisos de Demolición y de Obra nueva que superen 9 metros de altura e invadan el pulmón de manzana y de Certificados urbanísticos, hasta que se promulguen las modificaciones al código vigente propuestas mediante proyectos legislativos, a fin de evitar que continúen las situaciones irreversibles enunciadas. ¡Invitamos a sumarse a vecinas, vecinos y organizaciones de todos los barrios porteños!”.
Por último, cabe destacar que, antes y después de su sanción en 2018, diversas asambleas barriales criticaron el Código Urbanístico por los motivos antes expuestos. Este año fue que se constituyeron en la IBBA para dar mayor visibilidad a su reclamo, y se vio plasmado tiempo atrás en manifestaciones callejeras y en la presentación de distintos tipos de proyectos de Ley para modificar el CUR en distintos territorios porteños.

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