A 110 años de la llegada del subte a Caballito.

El 14 de julio de 1914, el barrio de Caballito vivió un momento histórico: el subterráneo llegaba a Primera Junta, marcando la culminación del primer tramo completo de la línea A, desde Plaza de Mayo hasta el corazón geográfico de la ciudad. Con esta extensión, se consolidaba un hito en la historia del transporte argentino: Buenos Aires se convertía en la primera ciudad de América Latina —y de todo el hemisferio sur— en tener una red de subterráneos. Hoy, a 110 años de aquel avance, el legado del subte sigue latiendo bajo tierra, conectando pasado y presente.

La línea A fue inaugurada el 1° de diciembre de 1913, uniendo Plaza de Mayo con Plaza Miserere. Solo unos meses después, en abril de 1914, la traza avanzó hasta la estación Río de Janeiro. Finalmente, el 14 de julio de ese año, el subte alcanzó Caballito, completando las 14 estaciones originales que hoy son consideradas joyas arquitectónicas e históricas. Cada una de estas estaciones fue recubierta con azulejos blancos y frisos coloridos, pensados para facilitar la identificación visual en una época en la que buena parte de la población era analfabeta. En 1997, fueron declaradas Monumento Histórico Nacional por su valor patrimonial y simbólico.

La construcción de la línea A fue una proeza técnica y humana. Se realizó íntegramente con el método de “cielo abierto”, lo que implicó excavar calles completas para luego volver a cubrirlas. Participaron más de 1.500 trabajadores, y se removieron 440.000 metros cúbicos de tierra, que fueron utilizados para rellenar zonas bajas de la ciudad como Barracas y el Bajo Flores. Para completar la obra se utilizaron 31 millones de ladrillos, 108.000 barricas de cemento de 170 kilos, 13.000 toneladas de hierro y 90.000 metros cuadrados de capa aisladora.

El impacto del subte en Caballito fue inmediato. No solo facilitó el transporte de sus habitantes al centro porteño, sino que también consolidó al barrio como un punto neurálgico en la trama urbana. Con el tiempo, se convirtió en un nodo de intercambio entre colectivos, trenes (línea Sarmiento) y la propia línea A, que sigue siendo una de las más utilizadas del sistema.

Durante casi un siglo, los legendarios coches de madera belgas “La Brugeoise” surcaron los túneles de la línea A. Fabricados en 1913, fueron símbolo indiscutido del subte porteño, con sus detalles artesanales, asientos de cuero y puertas plegables. En marzo de 2013, a pocos meses de cumplir cien años, fueron finalmente retirados del servicio y reemplazados por coches modernos de origen chino, con aire acondicionado y sistemas automatizados. Aunque la renovación fue necesaria, muchos usuarios lamentaron el retiro de aquellos vagones que eran una postal viviente de otra época. Algunos coches fueron preservados y hoy se exhiben en museos o son utilizados para paseos históricos.

El subte no se detuvo allí. En diciembre de 2008 se inauguraron las estaciones Puán y Carabobo, y en septiembre de 2013, se extendió hasta San Pedrito, llevando la línea A al corazón de Flores. Estas expansiones fueron acompañadas por nuevas unidades que, con el paso del tiempo, también comenzaron a ser reforzadas con más coches para mejorar la frecuencia y responder al crecimiento constante de la demanda.

Hoy, cuando se cumplen 110 años de aquel 14 de julio en que el subte llegó a Primera Junta, la historia de la línea A sigue escribiéndose. Caballito, con su emblemática estación, sigue siendo testigo del paso del tiempo, del bullicio diario de miles de pasajeros, y del permanente vaivén entre la nostalgia por los tiempos pasados y los desafíos del transporte público en una ciudad que no deja de moverse.

Celebrar este aniversario no es solo mirar hacia atrás, sino también renovar el compromiso con un sistema de transporte que forma parte del ADN porteño. Porque debajo del asfalto, late la historia. Y en cada vagón, en cada estación, en cada túnel, se conserva una parte de la identidad de Buenos Aires. ¿Qué mejor manera de honrarla que seguir apostando por un subte eficiente, accesible y con memoria?

Loading