Una jornada en defensa del conocimiento en Parque Rivadavia.

El sábado 12 de abril, el Parque Rivadavia, en el barrio porteño de Caballito, fue escenario de una iniciativa singular: Ciencia de la A a la Z, un festival organizado por investigadores, becarios, docentes y trabajadores del sistema científico argentino, con un propósito claro y urgente. Desde las 13 hasta las 20 horas, la comunidad científica salió a la calle para acercar su trabajo al público general, en una jornada cargada de charlas, juegos, talleres, stands interactivos y música, que también fue una forma de visibilizar una situación que consideran crítica: el ajuste en el sector científico-tecnológico.
La consigna fue tan sencilla como potente: 27 charlas, una por cada letra del abecedario. Así, la “Z” fue de Zika, de la mano de Andrea Gamarnik; la “S”, de Sueño, con Diego Golombek; y la “H”, de HIV, con Leandro Cahn. Pero no solo se habló de ciencia biomédica: también hubo exposiciones sobre alcoholismo, adicciones, educación, Estado, lenguas indígenas, género, patrimonio, niñez, racismo y análisis del discurso.
El festival fue impulsado por un grupo diverso de investigadoras e investigadores, entre quienes se encuentran Claudio Cormick, Valeria Edelsztein, Pablo Ramos Méndez, Julieta Elffman y Jesuana Aizcorbe. Desde su concepción, el evento buscó “poner en agenda la situación del sistema científico tecnológico, la cual es crítica”, según expresó Cormick.
En palabras del investigador, Doctor en Filosofía y miembro del CONICET: “En medio del constante bombardeo de malas noticias probablemente no sea algo que esté en el centro de la atención de la opinión pública”.
La jornada se vivió como una oportunidad para el reencuentro y la articulación con otros sectores en lucha. Cormick lo explicó así: “Hemos marchado con la comunidad LGTBIQ y participado de las concentraciones en defensa del Hospital Bonaparte o del Centro Cultural Conti, por mencionar solo algunos ejemplos, pero esta es la ocasión de invitar a distintos sectores en lucha a confluir con nosotros en un micrófono abierto”.
Desde la organización destacan que el festival fue “una excusa para mostrar el amplio abanico de logros que tiene el sistema científico argentino”.
Nadia Chiaramoni, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Quilmes, añadió: “Hacer ciencia en la Argentina ya no es solo un orgullo y un honor; es, hoy, un acto de resistencia contra quienes quieren destruir el sistema científico-tecnológico”.
La preocupación compartida por gran parte del sector tiene sustento en datos concretos. En 2024, según detalló la investigadora Valeria Edelsztein, el sistema científico perdió 1055 trabajadores y trabajadoras y proyectos claves. Frente a eso, señaló:“Tenemos que seguir peleándola, seguir saliendo a las calles, seguir defendiendo a la ciencia argentina. No dejemos que la destruyan”.
La actividad del sábado también fue una de las propuestas que cerró la Semana de la Investigación en Humanas y Sociales de la Facultad de Filosofía y Letras, que se desarrolló entre el 7 y el 12 de abril. Durante esa semana se llevaron a cabo más de 40 actividades para visibilizar qué y cómo se investiga en esa casa de estudios, incluyendo talleres, charlas, exposiciones y visitas guiadas, dirigidas tanto al público universitario como general.
En ese marco, Marcelo Campagno, director del Instituto de Historia Antigua Oriental, participó con una charla sobre la “E” de Egipto y Estado, y junto a sus colegas de la facultad montaron tres stands con juegos interactivos de arqueología, actividades sobre lenguas indígenas, análisis del discurso y propuestas centradas en género, infancia y racismo.
Más allá del carácter festivo y educativo de la jornada, el mensaje fue claro: los recortes al sistema científico no solo afectan a quienes lo integran, sino a la sociedad en su conjunto. Claudio Cormick advirtió sobre una posible “nueva fuga de cerebros”. Frente a este panorama, quienes participaron del festival insisten en la necesidad de comunicar, resistir y construir comunidad. Porque, como concluyen desde la organización: “la lucha la damos en las calles y en unidad con otros sectores, pero también contándole al público lo que hacemos y por qué es importante”.
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